"Cuando la ciencia da ganas de reír"

Ciencia y humor suelen ser términos mutuamente excluyentes para el grueso de la población que se imagina los científicos como gente de lentes y batas blancas con el ceño fruncido pegado a un extremo del microscopio o resolviendo complejos problemas matemáticos.

Sin embargo, uno de los autores científicos más famosos del mundo, Isaac Asimov, aseguraba que «la frase que anuncia los nuevos descubrimientos en la ciencia no es «!Eureka!» sino «!qué cómico!».

Asimov, bioquímico de formación, es más conocido por su monumental obra de ciencia ficción y sus centenares de libros de divulgación científica, que han sido para millones de personas la vía para iniciarse en los misterios de la ciencia.

Pero entre los más de 500 libros que escribió están «El Tesoro del Humor» y «Asimov ríe de nuevo» en los que se dedicó a contar chistes y anécdotas divertidas y dar hasta sugerencias de cómo contarlas.

Esa aproximación más ligera a lo científico para comunicarse mejor con el público general es tan importante que la Asociación Estadoundiense para el Avance de la Ciencia (AAAC, por sus siglas en inglés) le dedicó un espacio en su convención anual que se realiza este fin de semana en la capital, Washington.

Comedia científica

 

El tema atrajo mucho la atención de docenas de participantes de la convención –académicos, investigadores y científicos- que rebasaron la capacidad de la sala de conferencias en la que se iba a ofrecer una charla titulada «La ciencia de la comedia, comunicando con humor».

Los asistentes con los que pudo hablar BBC Mundo confesaron que fueron porque les pareció un tema «raro» para la convención, en la que miles de investigadores de Estados Unidos y varias partes del mundo se reunen para compartir los resultados de sus trabajos.

La curiosidad de algunos era saber cómo era posible comunicar contenidos e investigaciones científicas usando el humor sin que se corra el riesgo de trivializar los temas.

«Los científicos hablan de tópicos que la audiencia general encuentra casi esotéricos. Así que una presentación seca puede fallar en comunicar tu mensaje», le dijo a BBC Mundo, Brian Malow, el comediante encargado de dictar la charla.

«Yo puedo ayudar a que se suelten y se relajen. Que piensen en el lenguaje que la audiencia entiende. No sugiero que pongas una sarta de bromas», explicó Malow, quien se define como «comediante-científico»

Cuando no realiza las rutinas cómicas de las que vive, Malow dicta seminarios y talleres a asociaciones profesionales y universidades para «entrenar científicos» en la mejora de sus comunicaciones, aunque no necesariamente ponga siempre tanto énfasis en el uso del humor.

Tiburones que dan risa

Los temas de la ciencia suelen ser insondables, herméticos para el público general, o apocalípticos, con alarmistas teorías sobre desequilibrios mundiales o peligros inminentes. Eso hace aún más dificil enfocarlos con una luz más ligera o graciosa.

«El problema es que mucho de los problemas de nuestra sociedad están enraizados en la ciencia, como la pérdida de la biodiversidad o el cambio climático», le dijo a BBC Mundo, Andy Torr, del departamento de comunicaciones de la Universidad de Columbia Británica, en Canadá.

«El humor es una herramienta para comunicar estos asuntos y explicarlos de una manera que sea relevante para la gente. Y esa es la premisa de la comunicación. Tienes que empezar con lo que es relevante para el público. Poder contarles un cuento».

Torr, quien daba clases de conservación marina en la Universidad de Vancouver, recuerda que cuando hablaba de tiburones solía encontrarse con la creencia firme de que los escualos son depredadores asesinos que comen gente.

«Cuando le preguntaba a los asistentes qué pensaban cuando se hablaba de tiburones, inevitablemente todos decían: Tiburón, la película», explicó Torr, quien aprovechaba el momento humorístico cuando se empezaba a tararear la musiquita característica de la famosa cinta.

Según Torr, una vez ganada la atención de la audiencia, era más fácil hablar de la importancia de los tiburones para el ecosistema, el hecho de que están desapareciendo y el significado que tendrá eso para el futuro de los océanos.

Habilidades de comunicación

La expectativa de Malow no es que a partir de su charla los académicos salgan a dar cátedras llenas de trucos humorísticos, en parte porque reconoce que ese podría ser un desastre comunicacional, ya que no todos tienen las habilidades para contar los chistes.

«Yo no diría que la comunidad científica carece de humor. Ese es el estereotipo» afirmó Malow, pese a que varias intervenciones de asistentes motivados durante su charla podrían servir para reforzar el preconcepto.

Sin embargo, más allá de los estereotipos, Malow considera que entre la comunidad científica hay grandes comunicadores, capaces de hablar sobre su trabajo de manera interesante que «han mantenido su capacidad infantil de maravillarse con el mundo»

Sólo se trata de saber comunicarlo con las mejores herramientas disponibles.

Tomado de:

BBC Mundo – Noticias – Cuando la ciencia da ganas de reír.

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