La ciencia cubana sirve a la paz

Cuando los tambores de la guerra no dejan de repicar, cuyo más reciente y peligroso capítulo es la amenaza de agresión contra Irán, Cuba se une a quienes en el mundo promueven una ciencia con fines pacifistas, por la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible.

Esa vocación de los científicos del archipiélago fue resaltada por Carlos Amat, quien encabeza la Asociación Cubana de las Naciones Unidas, en la sede de esa institución, en la capital, por el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, que se celebra cada 10 de noviembre.

Qué tipo de sociedad necesitamos para vivir en desarrollo sostenible es la interrogante a la que estamos convocados todos en un mundo que cambia cada día con rapidez. Este fue el llamado de Irina Bokova, directora general de la UNESCO, con motivo de la fecha.

Herman van Hooff, director de la Oficina Regional de Cultura de la UNESCO para América Latina y el Caribe, dio a conocer la misiva, en la que se destaca la importancia de las sociedades ecológicas inclusivas, en pos del desarrollo económico, social y cultural.

José Altshuler, presidente de la Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología, explicó en una conferencia magistral las grandes contradicciones del mundo moderno en torno a la ciencia y a los grandes descubrimientos, que no siempre están al servicio de la paz.

Reiteró que la ciencia ha de emplearse para fines pacíficos, en el avance de las sociedades y la búsqueda de solución a los problemas ambientales, biológicos y económicos que se pueden presentar, y no para la guerra y la matanza de seres inocentes.

Tomado de Juventud Rebelde

El CNEA aboga por la PAZ

A partir del próximo  9 de septiembre podrá estar, una vez más, al borde de una guerra de proporciones catastróficas si, en definitiva, prevalece el odio, la avaricia y la hipocresía, sobre la razón común y el bienestar de la especies de la tierra, en especial el Homo sapiens. En esta ocasión, la amenaza no se centra sobre un único país, aunque  los grandes medios de prensa coloquen a Irán y su proyecto nuclear como el objeto de la discordia; sino que, el inevitable uso de armas nucleares, de un poder enormemente superior a las lanzadas hace más de 60 años sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, amenazan con asestar un duro golpe al planeta que nos sostiene, del cual no sabemos cómo habremos de salir.

En una oportunidad, el genial físico y premio Nobel de Física en 1921, Albert Einstein, advirtió sobre las consecuencias del uso de la energía nuclear como arma, al decir que no sabría con qué armamentos se desarrollaría la Tercera Guerra Mundial, pero que en la cuarta se utilizarían palos y piedras.

En los últimos meses, el compañero Fidel ha venido advirtiendo al mundo sobre la necesidad de evitar el conflicto en el Medio Oriente, el cual, debido a los países involucrados, será de naturaleza nuclear, con nefastas consecuencias para la vida en el planeta. Una vez más, como manifetsó Fidel en su Mensaje a los estudiantes universitarios de Cuba, “le ha correspondido a Cuba la dura tarea de advertir a la humanidad del peligro real que está confrontando”.

Nosotros, como trabajadores de la ciencia en Cuba, nos unimos al llamado de PAZ lanzado por Fidel y respaldado ya por muchos intelectuales y personas del mundo. Unamos nuestras voces para preservar la vida en el planeta. Reclamemos el derecho de nuestros hijos y nietos de habitar un planeta saludable.

¡El CNEA también reclama la PAZ!