Para que se comprenda mejor el poder destructivo de los códigos malignos y se pueda apreciar lo costoso que puede ser un incidente si no se atienden las buenas prácticas en materia de seguridad, se expone un artículo aparecido en el sitio de Segurmática que ilustra muy bien la afirmación anterior.
Møller-Mærsk, el mayor transportista mundial de contenedores, estuvo entre las empresas afectadas en 2017 por el ataque global NotPetya.

