La basura tecnológica. Una visión desde la ciberseguridad para preservar la vida humana y planetaria.

TV. Basura Tecnológica.

TV obsoleto arrojado a la basura sin medir las consecuencias contaminantes que provoca el acto.

La basura tecnológica son los aparatos eléctricos y electrónicos que son considerados residuos al dejar de funcionar por diversos motivos y que para funcionar debidamente requieren de la electricidad o de campos magnéticos y los aparatos necesarios para generar, transmitir y medir tales corrientes eléctricas o campos destinados a ser utilizados con tensiones inferiores a 1000V en corriente alterna y 1500 V en la continua.

Estos residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) incluyen también a los componente, subconjuntos y consumibles que se integran al equipo en el momento que se desechan.

En el término RAEE, algunas legislaciones europeas, marcan el año 2005 como el límite para considerar residuos históricos a todo el equipamiento eléctrico o electrónico producido antes de esa fecha.

La producción de bienes tecnológicos forma parte de un ciclo vital para satisfacer necesidades de los seres humanos, pero el proceso se sustenta en el consumo de recursos no renovables, donde se torna en un imperativo que se desarrollo el reciclaje para volver a producir.

En la actualizada no se producen artículos para toda la vida, pues de hacerse la industria pierde la energía vital de un mercado demandante.

En este sentido, en los procesos productivos se aplica el principio de la obsolescencia programada, que puede estar inducida por la moda o percibida, como consecuencia de las mejoras en el software y el hardware donde destacan la memoria, el procesamiento y el almacenamiento. De esta manera, aumenta cada día la compra de nuevos equipos y con ello, la basura.

La basura tecnológica incluye aparatos vinculados a la temperatura, donde destacan aires acondicionados, refrigeradores y neveras, las pantallas y monitores, las lámparas fluorecentes, de vapores de sodio y led, entre otras.

También se incluyen aparatos de diversos tamaños y usos, los equipos de infocomunicaciones y panales fotovoltaicos

Se ha estimado a nivel internacional que los equipos de infocomunicaciones representan el 50 % de la basura tecnológica y que de este monto solo el 10 % se recicla, por lo que existe un alto porcentaje que está acumulado en hogares y oficinas. Muchos locales de la universidad son una clara demostración de esta afirmación.

Otra parte va a los vertederos y es enterrada o quemada y con esto se amplia el proceso de contaminación que se había iniciado con el crecimiento de la huella de carbono generada por la tecnología en uso.

Es una práctica común en nuestro país, que en la basura destinada al vertedero se encuentren equipos o componentes eléctricos y electrónicos. No existe en esta estructura un mecanismo y que descontamine y clasifique la basura para su reciclaje o eliminación.

El mecanismo de eliminación establecido por norma es la quema directa y su enterramiento sin atender otro requerimiento.

El equipamiento eléctrico y electrónico, en especial las computadoras se componen de muchos compuestos químicos cuya acción negativa sobre la salud humana está demostrada.

Pueden señalarse entre estos compuestos:

Aluminio: en las carcasas y como disipadores de calor.

Arsénico: en tubos de rayo catódico. (RCT)

Azufre: en baterías ácidas.

Bromo: En cables.

Cadmio: En baterías recargables de níquel-cadmio, tableros de circuitos y semiconductores.

Carbono: Plásticos, acero, resistores. Cualquier equipo electrónico.

Cobalto: En el acero para estructura y magnetividad.

Cobre: En circuitos impresos y cables de cobre.

Estaño: Soldaduras.

Hierro: En acero, carcasas.

Oro: para recubrir conectores.

Níquel: En baterías recargables de níquel-cadmio.

Mercurio: En las cubiertas de los componentes electrónicos y tubos fluorescentes.

Plomo: En monitores, baterías de ácido, tarjetas electrónicas para cubrir y soldar los componentes.

Además pueden incluirse compuestos como fósforo, antimonio, cromo hexavalente, retardantes de llama bromados, compuestos perfluorados, ftalatos, formaldehído, entre otros, que tal vez requieran de conocimientos de química más profundos.

Se han realizado estudios que plantean que unos 60 elementos de la tabla periódica, que creara el sabio D. I. Mendeleiev, pueden ser obtenidos de la basura tecnológica. Pero lo esencia es, la comprensión de que la necesidad de reciclar no es un capricho, sino una necesidad para mantener la salud del planeta y sus inquilinos, sobretodo de los que generan dichos residuos.

El procesamiento de los componentes químicos de la basura tecnológica es mucho menos costoso que la extracción directa en la naturaleza, por ello el reciclaje hace posible la economía circular con menores costos de producción.

El proceso de manejo seguro de la basura tecnológica comienza con la descontaminación, para luego llegar a la clasificación, triturado y reciclaje. Este proceso a nivel mundial, en especial en el llamado Tercer Mundo es extremadamente limitado y Cuba no es la excepción.

En nuestro país se torna en necesidad ordenar el proceso, cuyo primer paso debe partir de la concientización de la población, de que los RAEE no puede tener como destino final los vertederos ordinarios, sino centro colectores especializados para ese tipo de desechos.

En el tema de la colecta especializada de RAEE, hay decisiones que están a nivel de las empresas de recuperación de materias primas y tal vez, sean necesarias menciones explícitas en la legislación sobre medio ambiente para llegar a una solución viable al problema, que aún tiene muchas aristas por analizar, pero sobre todo el impacto de estos desechos tecnológicos sobre la seguridad humana como parte de la salud medio ambiental y también de la ciberseguridad.

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